Budin de pan sin horno: una receta rápida, muy sencilla y deliciosa

El budín de pan es una receta muy fácil de hacer que nos permite aprovechar esos restos de pan que van quedando a lo largo de los días. En las recetas más habituales es necesario usar el horno, ya que uno de sus ingredientes es el huevo. En este caso se sustituye por flan, de modo que no es necesario usar calor para que cuaje.

Ingredientes:

  • 600 gramos de pan que nos haya sobrado
  • 250 ml de leche
  • Almendra molida o cualquier otro fruto seco
  • 1 sobre de flan de vainilla
  • Ron o licor dulce (opcional)

Preparación:

  • Partir el pan en pequeños trozos
  • Preparar el flan intentando que quede bastante espeso
  • Añadir el ron o el licor al flan cuando haya enfriado un poco
  • Bañar el molde con el sirope que acompaña el flan o con azúcar líquido
  • Poner un poco de pan, sobre él almendra y añadir un poco de flan. Repetir la operación para ir haciendo capas hasta haber puesto todos los ingredientes.
  • Introducir en el frigorífico para que tome consistencia.

Consejos:

  • Si el pan no está demasiado duro quedará más jugoso. Sirve cualquier tipo de pan
  • Es importante que el flan quede espeso, por eso hay que añadir algo menos de leche de lo habitual.
  • Se puede añadir canela para darle un sabor distinto, o incluso un poco de cacao en polvo o de café
  • Para decorarlo se puede utilizar la tradicional nata o frutas en almíbar
  • Los alérgicos a los frutos secos pueden sustituirlos por pasas o ciruelas secas
  • También se puede utilizar fruta escarchada para darle un toque diferente

Este budín es un postre casero muy sencillo de preparar, alno tener que batir mezclas ni utilizar el horno. Y no solo eso, sino que además es delicioso y muy económico, perfecto para una merienda o incluso para una fiesta si se decora con gusto.

Comer en los restaurantes más castizos de Madrid

En la capital española se pueden encontrar los algunos de los mejores restaurantes del país, dirigidos por cocineros con estrellas Michelin. Comida de vanguardia fantástica, de auténtico lujo. Pero, a veces, lo que se busca no es sofisticación, sino sencillez. Y Madrid tiene en ese sentido verdaderos tesoros donde deleitarse con los platos más tradicionales preparados como se hacía hace siglos.

Si se busca disfrutar con el plato más típico de la capital, la taberna La Bola es el lugar al que hay que dirigirse. A la hora de comer solo se sirve cocido madrileño, cocinado de manera tradicional con carbón de encina y en puchero de barro. Una auténtica delicia.

Otro plato tradicional muy conocido: los huevos estrellados. Un manjar sencillo, solo lleva huevos, patatas, jamón, sal y aceite. Pero conseguir el punto exacto no es fácil ¿Dónde tomarlos? Sin duda, Casa Lucio. Este es uno de sus platos estrella. Por cierto, no es difícil encontrar en él personajes famosos.

Para disfrutar de un buen asado, uno de los mejores sitios es el restaurante más antiguo del mundo, El Sobrino de Botín. Situado a un paso de la Plaza Mayor, lleva 300 años preparando asados. Muy recomendable el cochinillo, pero para los que prefieran el cordero, aquí también es delicioso.

En la calle Mayor está Casa Ciriaco, un establecimiento también con solera. En este caso, la estrella del menú es la pepitoria de gallina, pero también tiene fama el cochinillo y la perdiz con habitas. El martes sirven cocido.

Y acabamos con uno de esos platos típicos que se aman o se odian, no hay punto medio si hablamos de las gallinejas, intestinos de cordero lechal fritos en su propia grasa. Muy típico, junto a las gallinejas y entresijos. Para disfrutar de ellos, hay que dirigir los pasos a Embajadores, a fontanerosmoratalaz.net.

Son establecimientos donde encontrar los platos más típicos de la capital, cocinados como se ha hecho toda la vida. Platos con ingredientes a veces sencillos, pero que son auténticas delicias para el paladar.

La magia de los bocadillos: sabrosos, fáciles y saludables

Los bocadillos suelen ser una comida muy fácil de preparar, de llevar y, muy importante, nutritivos. Son un plato que sirve tanto para desayunos como almuerzos, todo depende de su relleno, el cual puede ser de diversas maneras, agregándole verduras y hortalizas, con el fin de que los más pequeños de la casa consuman este tipo de alimentos. Andrea Bermúdez, trabajadora de cerrajeros Castellon, es experta en preparar unos ricos bocadillos.

El pan es un alimento saludable que aporta la energía y fibra necesaria para el ser humano, dependiendo de su relleno, será más o menos saludable, además, es una comida que gusta a la mayoría, así que si eres una de esas personas amantes del pan, eres el candidato perfecto para aprender a preparar ricos y nutritivos bocadillos. Para la preparación de estos es importante determinar el sabor que vas a perseguir: dulce, salado, agridulce, etc., el tipo de pan (integral o blanco)que vaya más acorde con el relleno que elijas. Cabe destacar que la mejor bebida para acompañar este rico plato es el agua. María González, dicta cursos de preparación de bocadillos en sus horas libres.

Además de ser un plato fácil de preparar, suele ser muy fácil de elegir su relleno, ya que puede ser pavo, carnes, frutas, vegetales, hortalizas, pescado, entre muchas otras opciones. Así que si tienes una reunión entre amigos o familiares y deseas brindarles un rico aperitivo, pues tienes la fácil y deliciosa opción de preparar unos ricos bocadillos rellenos de hortalizas. En una reunión dedicada a los empleados de la empresa cerrajeros 24h Valladolid como incentivo a su buen desempeño laboral, repartieron bocadillos rellenos de ricas frutas y verduras.

Algunas combinaciones que puedes intentar son bocadillos de tocineta con queso cheddar, con queso de cabra, tomate y aceite de oliva. También con mantequilla de maní y mermelada, o de atún y queso crema, sólo debes utilizar tu creatividad con ingredientes que combinen, y el resultado será un delicioso bocadillo.

Papas al gratín

Hablar de papas, nos introduce a un mundo lleno de deliciosas recetas para todos los gustos, ¿a quién puede no gustarle las papas?, las papas son el perfecto acompañamiento, para carne pescado pollo, o como una entrada llena de sabor, y complemente perfectamente cualquier comida, siendo por mucho las preferidas para paladares exigentes. Las papas suelen ser tan versátiles, que con lo que las comas y de la manera que las comas, satisfacen hasta el más exigente paladar, esta receta nos la mandan los trabajadores de apertura de puertas en La Coruña, desde https://www.cerrajeroscoruña.com.

Para preparar estas Papas al Gratín necesitaras los siguientes ingredientes:

1 kilo de papas

1 taza de crema

½ taza de leche

1 diente grande de ajo

5 cucharadas de mantequilla

1 taza de queso Gouda

1 taza de queso Manchego

½ taza de perejil lavado y desinfectado

Romero, Tomillo Sal y pimienta al gusto

Todos los ingredientes tendrán que estar frescos, y en el caso de las papas, lavadas y peladas, los quesos rallados, y Romero y Tomillo, pulverizados, o picados, si fueran frescos, empecemos:

Las papas se rebanaran lo más delgado posible, tratando de no romper, si fuera posible hacerlo con la “mandolina”, para obtener rebanadas uniformes y del mismo grosor.

Aparte, mezclar, ajo, crema y leche, romero y tomillo, reservar. Mezclar los quesos rallados, también, reservar.

Untar un molde refractario, que pueda ingresar al horno, con mantequilla suficiente, para que no se peguen las papas, y empezar a acomodar una capa de papas hasta cubrir paredes y fondo del refractario, las condimentamos con sal y pimienta, y le ponemos un poco de la salsa de crema, enseguida un poco de la mezcla de quesos, y nuevamente una capa de papas, crema queso, hasta terminar todo el molde en capas, procurando terminar con la crema y hasta el final una abundante capa de quesos,  y espolvoreamos el perejil finamente picado, metemos al horno  a 180 ° (grados centígrados), por espacio de 50 minutos. Rectificaremos el cocimiento de las papas pasados los 50 minutos, y si fuera necesario, dejamos por espacio de 5-10 minutos más hasta que las papas estén totalmente cocidas. Al sacar del horno, dejaremos reposar 10 minutos antes de cortar y servir, para sacar rebanadas perfectas sin temor a que se desmoronen, las rebanadas.

El rico arroz a la cubana

Es un plato capaz de combinar la sencillez con el nivel de complejidad que el cocinero de nuestra empresa de cerrajeria profesional quiera darle. El arroz a la cubana es una apuesta culinaria que siempre acierto, que siempre acaba por convencer a todo tipo de estómagos. Se cuela en restaurantes populares para todos los públicos pero también, por qué no, aparece en muchas cartas de espacios gastronómicos de caché y prestigio.

En estos días en los que todo lo que tenga que ver con la cocina se ha convertido en objeto de estudio, de mejora, de análisis y de experimentación, el arroz a la cubana no se ha quedado atrás. Multitud de recetas y presentaciones envuelven ahora a este plato, que ya parece tener como única premisa fija la presencia de un montoncito de arroz blanco.

Y a partir del arroz, todo lo demás puede cambiar, estar o no estar, salir o entrar, añadirse o quitarse. Muy famosa es la receta de “arroz a la cubana enriquecido”, promocionada y potenciada por el conspicuo cocinero vasco Karlos Arguiñano; en este plato aparecen agregados un huevo frito, salsa de tomate y plátano –por ejemplo, los plátanos pueden aparecer presentados como brocheta al ron-.

El cocinero Bruno Oteiza, por su parte, aboga deliberadamente por el “arroz a la cubana con plantanitos”; dos huevos fritos, tomate triturado y rehogado y plátanos fritos en la sartén con una pizca de aceite conforman el itinerario culinario de este plato, cuya presentación aboga por colocar uno de los huevos sobre la montañita de arroz.

El cocinero Ramón Roteta apuesta en cambio por combinar los diferentes elementos del arroz a la cubana de otra manera. Su toque personal son los 90 gramos de lomo de cerdo, el cuarto de litro de caldo de carne y la nuez moscada. Por lo demás, el plátano aparece presentado en rodajas, como si fueran unas mismísimas patatas fritas de acompañamiento.

Pizzas caseras con diversión

Las pizzas caseras pueden convertirse en una comida deliciosa que, además, tendrá tras de sí el mérito de haber sido cocinada y no comprada, el ingenio de haber sido pensada y la creatividad culinaria. Pero esto se puede ver arruinado si no puede acceder a su propiedad para poder cocinarla, para ello puede contar con el servicio de apertura de puertas

Lo primero será comprar las bases de las pizzas, que estarán disponibles en diferentes tamaños y grosores. Aunque, ya que estamos abogando por la vía casera, también está la opción de cocinar la propia masa, para lo que habrá que contar con ingredientes tales como harina, levadura prensada, un poco de sal, un poco de azúcar o aceite. Es fácil cocinar la masa, lo primero será darle la forma con la harina y el agua, que deberán dejar un hueco o volcán en el centro para poder introducir los líquidos; una vez que los líquidos se han disuelto, lo próximo será añadir la levadura, empezar a mezclar la harina; luego tendremos el pegote de la masa, al que habrá que dejar descansar para posteriormente moldearla y dejarla secar.

Una vez que el trámite menos divertido, el de tener disponible la base de la pizza, está resuelto, la diversión y la imaginación tienen que entrar en escena. Podríamos seguir una de las cientos de recetas para pizzas que hay, pero lo que mola de verdad es innovar, improvisar y verter sobre la masa aquellos productos que creamos convenientes, que nos gusten o que estimemos que pueden obtener un sabor rico al combinarse con otros y salir del horno.

Poco común es, por ejemplo, que las pizzas convencionales tengan kétchup, mostaza, gaucha o mayonesa; ¿por qué no vamos a darle a nuestra obra un toque canalla y transgresor?, adelante, el calor del horno se encargará de mejorar sus texturas incluso. Tira de creatividad, recurre a los cajones y a la despensa. Atún de lata, tomate frito, verduras cotidianas… Juega con las especias, eso sí, sin pasarte. Apuesta por las anchoas, que darán un toque salado a la pizza que no lograrás con la sal. La masa debe ser como un lienzo en blanco, así que a pintar, es decir, a cocinar.

Ocho errores comunes al hacer pasta

Si eres amante de esta típica comida italiana, pero no todo el tiempo te sale como lo esperas, debe ser por omisión de algún detalle, pero no te preocupes, en este artículo te manifestaremos los errores más comunes cometidos por todos a la hora de preparar la pasta que tanto nos encanta, además de ello, estas demostraciones fueron incluso probadas por personas comunes y corrientes, las cuales dieron su opinión para dar veracidad a lo establecido a continuación.

Según Ivana Montalvo, secretaria de recepción en de la empresa Reparacion de frigorificos Madrid, uno de los errores más cometido por ella a la hora de preparar la pasta es el de utilizar una olla muy pequeña al momento de preparar vermicelli o alguna otra pasta larga, algo que es de suma importancia saber en este caso, pues el dejar la pasta en una olla pequeña conllevará a que no sea utilizada la cantidad de agua requerida y que como resultado terminemos con una pasta pegajosa y mal cocinada.

Según Sergio Colmenares, técnico jefe y total amante de la pasta, nos manifiesta que en ocasiones comete el error de no añadir sal al agua, y esto produce que la pasta no tenga la textura y el sabor adecuado.

Algo que Marta Duarte, recepcionista de cerrajeros 24h San Vicente del Raspeig no sabía hasta manifestarlo en este artículo, era que agregar la pasta antes de que el agua hierva de verdad, es un error fatal.

Agregarle aceite al agua es una disyuntiva creada en el mundo de la pasta, muchos cocineros lo hacen y otros no, ya que, con la cantidad de agua necesaria y el chequeo continuo de la pasta, no requieres del toque de aceite.

No revolver la pasta hará que quede una masa pegajosa, esto, junto con no cocinar la pasta el tiempo adecuado, harán la peor pasta del mundo.

Por último, muchos comenten el error de enjuagar la pasta con agua, lo que hace desaparecer el almidón por completo, el cual sirve para mantener la forma de la pasta, y si colocas salsa a la misma el almidón también te ayudara a que se conserve dicha salsa, la cual en ocasiones también se convierte en un error al colocar una salsa que no combine con la pasta.

Descubre los famosos Tequeños venezolanos

Nunca, pero nunca le digas a un venezolano que los famosos tequeños suenan como un mozzarella finger. Primero porque no es igual para nada y segundo porque según Pedro Gómez, un Electricistas Madrid que es venezolano y sabe hacer unos tequeños maravillosos, estos son una entrada muy arraigada al venezolano, de hecho que muchas veces forma parte de sus desayunos o cenas.

Los tequeños empezaron siendo un “pasapalo” ¿No sabes lo que es? Seguramente sólo los venezolanos conocen el término de manera natural. Un pasapalo es un pequeño aperitivo que se sirve en las fiestas o los bares venezolanos para poder acompañar la ingesta de bebidas alcohólicas sin emborracharse tan rápidamente. Algo así como las tapas que se consumen en España, pero de formas más diferentes. Junto con los tequeños hay otros pasapalos o tapas como lo son los pastelitos, las empanadas, los yoyos, y muchos otros que son realmente exquisitos. Cerrajeros Malaga una vez pagó un viaje a Venezuela para todo su equipo por cuanto es un país muy barato para visitar, y todos estuvieron maravillados por la gastronomía que se disfruta en el país de Latinoamérica.

El peculiar nombre proviene de una ciudad venezolana llamada Los Teques, y por eso se llaman así. Un miembro de www.fontanerosmadrid24horas.net nos comparte una de sus recetas para tequeños, simplemente hay que hacer una masa similar a las de las pizzas, que se hace con medio kilo de margarina, medio kilo de harina, y un poco de sal y agua.

Primero se mezclan 200grs de margarina con la harina, y luego se le agrega agua y sal a esa mezcla hasta tener una masa compacta para comenzar a amasar. Con un rodillo se procede a estirar la masa, y cuando esté perfecta, entonces se unta con mantequilla y ya está lista.

Posteriormente se tienen que picar pedazos de queso, preferiblemente venezolano o latinoamericano y entonces se enrolla la masa alrededor de los pedazos de queso. De esta manera ya se tienen tequeños listos para freír.

Cocido: un nombre, varios platos

España es país de cuchara, sobre todo en el norte. Y de cuchara son los famosos y potentes cocidos, platos contundentes y sabrosos, ideales para entrar en calor y reponer fuerzas, Platos en los que tiene cabida prácticamente de todo, por supuesto las legumbres, pero también varios tipos de verdura, patata, embutidos y carne. Surgen así diferentes tipos de cocido, todos deliciosos, pero a veces diferentes. Vamos a conocer algunos.

Es habitual que la palabra cocido se asocie a su variante madrileña. Un plato a base de garbanzos, verdura (repollo, zanahoria), patata, carne de cerdo, gallina, tocino, jamón, morcilla y chorizo. Plato, que como otros cocidos, se sirve primero el caldo con fideos, luego la verdura y finalmente la carne. Además, puede ir acompañado de unas bolas hechas con miga de pan, huevo y ajo.

Igual de potente y prácticamente con los mismos ingredientes es el cocido maragato, típicamente leonés. Su particularidad es que los platos se sirven al revés, primero la carne y después la verdura y la sopa. ¿La razón? Si hay que prescindir de algo, mejor que sea de la sopa.

Un poco más al norte, en Cantabria, tenemos el cocido montañés. En él la verdura es berza y la legumbre, alubias blancas en lugar de garbanzo. También lleva alubias un plato cuyo nombre tal vez no sea muy atractivo pero que es delicioso: la olla podrida, un tipo de cocido castellano, en este caso de Burgos

Y en Cataluña el cocido toma el nombre de escudella i carn d’olla, en este caso sí es de garbanzos, pero el embutido es butifarra, roja y negra y va acompañado de una especie de albóndiga de carne picada que se corta en rodajas.

Hay otras muchas variantes de cocido. Realmente todas son muy parecidas, aunque con peculiaridades y productos típicos de la zona, como el cocido leganiego, que lleva garbanzos de Potes o el de Lalín en Pontevedra, que lleva grelos.

El cocido maragato; delicioso y singular

El cocido maragato es un plato típico de la gastronomía leonesa, en concreto de la comarca del Bierzo. Un plato de cuchara contundente, en el que los protagonistas son los garbanzos. El origen, como la mayoría de los cocidos españoles, es humilde, modesto. Este era el plato que se daba a los campesinos para soportar los largos y duros días de trabajo en el campo. Dureza en unas tierras de clima muy frío en algunas épocas del año.

Como señalábamos, el ingrediente principal son los garbanzos, pero no es el único, evidentemente. Junta a él se encuentran las verduras, especialmente la berza, y varios tipos diferentes de carne: chorizo, oreja, huesos de espinazo, morcillo, tocino, costilla, gallina… El resultado es un plato muy energético, perfecto para reponer fuerzas y entrar en calor.

¿Cómo se elabora? En primer lugar hay que cocer las carnes. Es el paso indispensable para obtener el caldo con el que más tarde se hará la sopa. Después se introducen lo garbanzos y, en una cazuela aparte, se cuecen las verduras. Hasta aquí no hay gran diferencia con la preparación de otros platos de legumbres típicos españoles.

La gran diferencia se produce a la hora de servirlo en la mesa. El orden es exactamente el inverso a lo que se hace con otros cocidos. Primero se presenta en la mesa la carne en una fuente de la que se servirá cada comensal. Tras ello se pondrán los garbanzos, en seco. La carne, eso sí, no se retira de la mesa. En fuentes separadas se presentan las verduras, que pueden ser patatas, berzas o repollo. Y, por último, la sopa, espesa y con fideos o con pan.

Hay diferentes teorías para explicar la razón por la que el cocido maragato se sirve así. En cualquier caso, hay un dicho popular que podría explicarlo a la perfección: “De sobrar, que sobre la sopa”.