La paella alicantina

Sabemos que la Comunidad Valenciana es la región donde la paella suele causar furor. Y es que, sin duda, este plato se ha convertido en uno de los mejores representantes de la cultura levantina en el mundo. Esta joya culinaria, que tiene multitud de interpretaciones gastronómicas, no debe faltar nunca en el menú de un restaurante español; los turistas se afanarán por intentar comer paella antes de dejar este país llamado España.

Entre las muchas variantes que existen para preparar esta comida y para acompañar el arroz, la paella alicantina aparece como una de las más interesantes. No sólo Valencia se lleva la gloria de este universal plato, sino que todos los rincones de la región valenciana pueden presumir de la excelsa categoría mundial de la paella, su paella.

Así, Alicante no va a ser una excepción. Igual que si uno se queda encerrado llama inmediatamente a Cerrajeros en Oviedo o a cerrajeros San Juan Alicante, igual que si uno tiene prisas y no tiene coche llama a un taxi, igual que uno chilla si se quema una mano… así de instintivo debe ser comer paella en Alicante en el caso de que se esté de paso por la ciudad y se tenga hambre. “Por favor, una paella”, ese debe ser el mensaje que el turista tiene que dar al camarero de turno cuando se encuentre en un restaurante presto para un almuerzo o una cena -porque la paella entra en el cuerpo sin importar la hora del día-.

La paella alicantina deriva de elaborar un caldo que contiene gambas, emperador y sepia (como pescados), y pollo y conejo (como carnes). Son las comarcas alicantinas de La foia de Castalla o L´Alacantí-Alcolá dos de las más representativas en lo que a cocinar la paella alicantina se refiere. Existen incluso fiestas monográficas centradas en la paella de Alicante, un plato que suele servir de eje y de núcleo a muchas festividades en las que la condición humana opta por explorar su vía más lúdica y alegre.