KA la nueva obra de la cocina Vasca

La cocina vasca es sin duda uno de los focos de la mejor gastronomía del Estado. Los hermanos Elena y Juan Mari Arzak, Bruno Oteiza, Luis Irizar, José Ramón Elizondo, Fernando Canales Etxanobe, Eneko Atxa, Eva Arguiñano o Andoni Luis Aduriz son algunos de los nombres más representativos del talento culinario procedente del País Vasco.

Pero hablar de Karlos Arguiñano es hacerlo de un cocinero vasco que es conocido por todos. Sin duda, la contribución de Arguiñano a acercar la cocina al gran público ha sido enorme durante las últimas tres décadas. Su virtuosismo al desenvolverse en la cocina ha venido unido a sus buenas prestaciones comunicativas con una cámara de televisión delante.

Así, diversos canales de televisión de España han ido cediendo un espacio a Arguiñano para que hiciera de comer y, al mismo tiempo, divirtiera a los espectadores. Famosos son sus chistes y su buen humor, que fluye con total espontaneidad mientras los fogones aguardan o mientras el cuchillo da buena cuenta de los ingredientes que han de complementar el plato del día.

Pero el conspicuo personaje televisivo no debería hacernos olvidar que Karlos Arguiñano es un muy buen cocinero; más allá de su gran eco mediático, poner en duda su profesionalidad y sus conocimientos culinarios serían unas crasas equivocaciones.

En el restaurante KA, el chef Arguiñano repasa el recorrido gastronómico en el que ha venido profundizando en tantos años de trayectoria profesional. Cinco de sus hijos se afanan por proporcionar al cliente el más exquisito de los servicios. Entrantes, pescados, carnes y postres sirven como argumento a quien visita el comedor de KA para salir más que satisfecho. Y es que KA es un restaurante reconocido por su buena cocina, sí, pero también por la hospitalaria y cálida acogida que brindan a quien lo visita. Los pasteles y bombones confeccionados por Joseba Arguiñano ponen la guinda a esta maravilla visita.