El renacimiento de Nerva

La localidad onubense de Nerva ha experimentado en los últimos tiempos un evidente aumento de la competencia de los restaurantes. Cada vez son más los establecimientos que pelean por ganarse al cliente con su cocina y que dedican su actividad empresarial a algo más que a servir bebidas y tapas.

La vuelta de la actividad minera a la zona después de tres lustros de inactividad -Nerva se enclava en la Cuenca Minera de Riotinto y su principal sustento históricamente ha sido la minería- ha elevado algo el poder adquisitivo de los ciudadanos del lugar. En este nuevo escenario que se presenta, aparecen nuevos restaurantes como Casa Idolina, que viene a recoger el testigo de La Posada, que nunca acabó por ganarse el corazón de sus paisanos.

Casa Idolina irrumpe en la calle Triana con una cuidada cocina y con un amplio salón donde es difícil que falte asiento al potencial comensal. Así, en festividades como Navidad o San Valentín, el éxito del espacio ha sido absoluto, siendo bien acogidos por los usuarios tantos los platos de carne como los de pescado.

Pero la competencia es dura, toda vez que Cervecería Robles decidiera hace unos años dar un paso al frente y abrir su propio salón de comidas, que está anejo al bar donde suelen servirse las cervezas. Robles es tal vez el lugar de referencia en lo que al servicio gastronómico nervense se refiere, ya que cuenta con la carta más amplia de la localidad y con los platos mejor presentados.

Los históricos Centro Cultural y Sociedad Círculo Mercantil siguen peleando por no quedar relegados en esta pugna por conquistar el estómago del oriundo, aunque es evidente que ya no tienen la clientela que disfrutaron antaño. Entrebarriles, en su nueva ubicación, y La Cabaña, que ha tomado el espacio donde antes se encontraba Entrebarriles, se suman a esta competencia, siendo ambos establecimientos muy esperados por quienes gustan de salir a comer fuera de casa.