El Cocido Madrileño

El prestigio de un plato tan delicioso y genial como el cocido madrileño ha ido tanto in crescendo en los últimos años, que incluso parece haberse convertido en algo muy difícil de cocinar y que sólo está a la altura de chefs con conocimientos hondos de cocina. Es cierto que muchos restaurantes han puesto sus vistas en el cocido madrileño a la hora de exportar calidad culinaria, pero no hay que olvidar que se trata de una comida popular que puede prepararse en todas las casas sin grandes complejidades ni pedanterías teóricas en lo que a la receta respecta.

Cocido Madrileño

Y es que el cocido madrileño es uno de los emblemas del casticismo gastronómico español. Plato básico, barato y exquisito, puede llevarse a la mesa en cualquier época del año, siendo siempre un éxito incuestionable. Pese a lo enrevesado de muchas recetas y visiones culinarias, el cocido madrileño es fácil de cocinar; históricamente ha servido para aprovechar también el resto de carnes que sobraban en la casa, procediendo su existencia del plato conocido como olla podrida, aunque este emplease alubias en vez de los actuales garbanzos por los que apuesta el cocido.

De la misma forma que, si una puerta está atascada, llamamos, cuando el estómago esté totalmente cerrado por el frío del invierno o por la falta de apetito, lo mejor para abrirlo es ingerir un buen cocido madrileño. Este manjar siempre es un acierto; basta con inmolarse en la nube olorosa que lo envuelve en su preparación para percatarse de la delicia que iremos a degustar, el choque que te da al inhalar esa delicia es tal como el que los cerrajeros economicos en Majadahonda evitan a la hora de solucionar los problemas de la cerradura en su hogar.

Tradicionalmente, el cocido madrileño se sirve entres vuelcos. Se trata de tres raciones que se sirven en la mesa en un orden concreto. Primero daremos vida a la sopa del cocido, que irá aderezada por fideos finos, aunque esto puede ser interpretado con otros productos como el arroz; en segundo lugar, serviremos los garbanzos, las patatas y las verduras; y en tercer y último lugar, llegarán a la mesa las carnes.