Cuatro reglas de oro para emprender un negocio gastronómico

En España se come, y se come bien. Tanto en casa como en la calle, el español disfruta de la buena mesa y de la reunión con amigos. Debe ser por eso que el sector de la restauración crece año a año, de manera modesta, pero sostenida. Los últimos datos aportados por el INE señalan que para el año 2017 el país contaba con 277.530 bares y restaurantes repartidos por toda la geografía.

Esos datos, sumados a la creciente popularidad de los chefs y el interés despertado por los medios hacia el mundo de la comida, lo hacen lucir como un negocio muy atractivo. Pero la realidad es mucho menos glamorosa, porque para abrir y mantener un local de este tipo se requiere una cuidadosa planificación y una esmerada atención a los detalles.

Por eso hemos elaborado esta suerte de manifiesto, con las cinco reglas de oro para emprender un negocio de gastronomía:

  1. El dinero entra día a día, pero también sale. Aunque la ganancia por plato pueda parecer elevada, un establecimiento de comida debe hacer frente a muchos gastos. Algunos son previsibles, como el alquiler, el pago de empleados y servicios, la compra de insumos. Pero los imprevistos están a la orden del día. Este es un negocio de largo aliento, por lo que las inversiones se recuperan lentamente.

Planifica la inversión: no escatimes en la adquisición de los equipos y mobiliario para el local. Contempla los gastos de las instalaciones sanitarias, equipos de cocina industriales, el mobiliario, sistema de seguridad y prevención de incendios. Reserva entre un 25 y un 30% del capital de arranque para poder hacer frente a cualquier eventualidad: averías de equipos, rotura de tuberías de gas o agua, reformas necesarias para solicitar o mantener la licencia, etc.

  1. Mantén el compromiso: esta es una actividad muy demandante, que exigirá muchas horas de tu día. No en vano se dice que la gastronomía es una profesión de muchos divorcios. Las horas nocturnas, los días festivos, son momentos de gran actividad y es probable que debas renunciar a pasarlos en familia.

Aunque no hay fórmulas mágicas, te será útil respetar estos principios básicos:

  1. Recuerda que la razón de ser de tu local es la comida, en consecuencia, nunca debes sacrificar la calidad de los platos y escatimar en recursos para elaborarlos. Estudia tu menú y renuévalo de vez en cuando.
  2. No desestimes la importancia de las instalaciones. Asegúrate de tener la sala en óptimas condiciones, invirtiendo en las mejores que sean necesarias: pintura, fontanería, iluminación, mobiliario.
  3. Aprovecha las redes sociales y cuanta oportunidad se te presente de recordarle a tus clientes que existes.
  1. Contrata profesionales: es difícil hallar al equipo adecuado, pero un buen chef y un personal de sala capacitado pueden hacer la diferencia entre un local exitoso y uno que apenas cubra sus cuentas. Tampoco olvides su permanente capacitación y ofréceles condiciones laborables ventajosas para evitar la alta rotación de personal.
  2. Diferenciarse o morir: el hecho de que haya tantos establecimientos de comida supone un reto mayúsculo, pero si no tienes nada nuevo que ofrecer, las probabilidades de fracaso aumentan exponencialmente. Destácate por tu carta, por tu servicio, por tus instalaciones. Crea el mejor mix que esté a tu alcance y mantente al tanto de las tendencias del sector.

Sorprende a tu clientela con ofertas de menús de temporada; contrata músicos o animadores en fechas puntuales; organiza festivales; brinda facilidades que te distingan, como áreas para niños o conviértete en un local “pet friendly”.

Por último, no te desanimes. Aunque en las primeras de cambio la facturación no sea tan alta como estimabas, si ves un movimiento constante y notas que tus clientes regresan, ten paciencia y persevera, vas por camino.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *