Cocido: un nombre, varios platos

España es país de cuchara, sobre todo en el norte. Y de cuchara son los famosos y potentes cocidos, platos contundentes y sabrosos, ideales para entrar en calor y reponer fuerzas, Platos en los que tiene cabida prácticamente de todo, por supuesto las legumbres, pero también varios tipos de verdura, patata, embutidos y carne. Surgen así diferentes tipos de cocido, todos deliciosos, pero a veces diferentes. Vamos a conocer algunos.

Es habitual que la palabra cocido se asocie a su variante madrileña. Un plato a base de garbanzos, verdura (repollo, zanahoria), patata, carne de cerdo, gallina, tocino, jamón, morcilla y chorizo. Plato, que como otros cocidos, se sirve primero el caldo con fideos, luego la verdura y finalmente la carne. Además, puede ir acompañado de unas bolas hechas con miga de pan, huevo y ajo.

Igual de potente y prácticamente con los mismos ingredientes es el cocido maragato, típicamente leonés. Su particularidad es que los platos se sirven al revés, primero la carne y después la verdura y la sopa. ¿La razón? Si hay que prescindir de algo, mejor que sea de la sopa.

Un poco más al norte, en Cantabria, tenemos el cocido montañés. En él la verdura es berza y la legumbre, alubias blancas en lugar de garbanzo. También lleva alubias un plato cuyo nombre tal vez no sea muy atractivo pero que es delicioso: la olla podrida, un tipo de cocido castellano, en este caso de Burgos

Y en Cataluña el cocido toma el nombre de escudella i carn d’olla, en este caso sí es de garbanzos, pero el embutido es butifarra, roja y negra y va acompañado de una especie de albóndiga de carne picada que se corta en rodajas.

Hay otras muchas variantes de cocido. Realmente todas son muy parecidas, aunque con peculiaridades y productos típicos de la zona, como el cocido leganiego, que lleva garbanzos de Potes o el de Lalín en Pontevedra, que lleva grelos.