Gastronomia China

Hubo un tiempo en el que los restaurantes de comida china se instalaron en nuestro país como algo exótico y estrambótico que parecía estar condenado al fracaso. Y es que España puede presumir de la riqueza gastronómica en todos los rincones de su geografía; sin importar el lugar del país donde pongamos la mirada, allí encontraremos una personalidad culinaria enorme y un sello gastronómico de enjundia.

Pero entre la comida gallega, vasca, madrileña, catalana o andaluza consiguió hacerse un hueco la comida china, aunque a priori pareciera algo descabellado e impensable. Y ya parece imposible imaginar una ciudad o un pueblo de España en el que no haya un establecimiento de comida china.

Si nos remontamos verdaderamente a los orígenes de los restaurantes orientales en nuestra nación, encontramos cómo estos ya, en muchos casos, han superado las cuatro décadas de vida. Pero la calidad gastronómica de estos establecimientos siempre está en el ojo del huracán, ya que no faltan aquellos que dicen que la comida china que nos venden en España no tiene nada que ver con la que verdaderamente se come en el país asiático.

Y tal vez tengan razón las voces más críticas en algunos casos, ya que platos como los rollitos de primavera, el arroz tres delicias o el chop-suey son en realidad típicos de los inmigrantes orientales que llegaron hasta los Estados Unidos de América.

Por ello, llegados a este punto, sería interesante establecer una diferenciación entre aquellos establecimientos que reproducen una imagen de la comida china arquetípica y poco elaborada y esos otros sitios que sí tienen en su menú comidas auténticamente deliciosas, como los jiaozi, los dim sum, los hot-pots, los wonton, los xiaolongbao o las sopas de tallarines. Estos chinos de cocina más honesta y menos superficial sí que echan mano por ejemplo de exquisitos guisos preparados con la casquería más absoluta de algunos animales.