El rico arroz a la cubana

Es un plato capaz de combinar la sencillez con el nivel de complejidad que el cocinero de nuestra empresa de cerrajeria profesional quiera darle. El arroz a la cubana es una apuesta culinaria que siempre acierto, que siempre acaba por convencer a todo tipo de estómagos. Se cuela en restaurantes populares para todos los públicos pero también, por qué no, aparece en muchas cartas de espacios gastronómicos de caché y prestigio.

En estos días en los que todo lo que tenga que ver con la cocina se ha convertido en objeto de estudio, de mejora, de análisis y de experimentación, el arroz a la cubana no se ha quedado atrás. Multitud de recetas y presentaciones envuelven ahora a este plato, que ya parece tener como única premisa fija la presencia de un montoncito de arroz blanco.

Y a partir del arroz, todo lo demás puede cambiar, estar o no estar, salir o entrar, añadirse o quitarse. Muy famosa es la receta de “arroz a la cubana enriquecido”, promocionada y potenciada por el conspicuo cocinero vasco Karlos Arguiñano; en este plato aparecen agregados un huevo frito, salsa de tomate y plátano –por ejemplo, los plátanos pueden aparecer presentados como brocheta al ron-.

El cocinero Bruno Oteiza, por su parte, aboga deliberadamente por el “arroz a la cubana con plantanitos”; dos huevos fritos, tomate triturado y rehogado y plátanos fritos en la sartén con una pizca de aceite conforman el itinerario culinario de este plato, cuya presentación aboga por colocar uno de los huevos sobre la montañita de arroz.

El cocinero Ramón Roteta apuesta en cambio por combinar los diferentes elementos del arroz a la cubana de otra manera. Su toque personal son los 90 gramos de lomo de cerdo, el cuarto de litro de caldo de carne y la nuez moscada. Por lo demás, el plátano aparece presentado en rodajas, como si fueran unas mismísimas patatas fritas de acompañamiento.

Pizzas caseras con diversión

Las pizzas caseras pueden convertirse en una comida deliciosa que, además, tendrá tras de sí el mérito de haber sido cocinada y no comprada, el ingenio de haber sido pensada y la creatividad culinaria. Pero esto se puede ver arruinado si no puede acceder a su propiedad para poder cocinarla, para ello puede contar con el servicio de apertura de puertas

Lo primero será comprar las bases de las pizzas, que estarán disponibles en diferentes tamaños y grosores. Aunque, ya que estamos abogando por la vía casera, también está la opción de cocinar la propia masa, para lo que habrá que contar con ingredientes tales como harina, levadura prensada, un poco de sal, un poco de azúcar o aceite. Es fácil cocinar la masa, lo primero será darle la forma con la harina y el agua, que deberán dejar un hueco o volcán en el centro para poder introducir los líquidos; una vez que los líquidos se han disuelto, lo próximo será añadir la levadura, empezar a mezclar la harina; luego tendremos el pegote de la masa, al que habrá que dejar descansar para posteriormente moldearla y dejarla secar.

Una vez que el trámite menos divertido, el de tener disponible la base de la pizza, está resuelto, la diversión y la imaginación tienen que entrar en escena. Podríamos seguir una de las cientos de recetas para pizzas que hay, pero lo que mola de verdad es innovar, improvisar y verter sobre la masa aquellos productos que creamos convenientes, que nos gusten o que estimemos que pueden obtener un sabor rico al combinarse con otros y salir del horno.

Poco común es, por ejemplo, que las pizzas convencionales tengan kétchup, mostaza, gaucha o mayonesa; ¿por qué no vamos a darle a nuestra obra un toque canalla y transgresor?, adelante, el calor del horno se encargará de mejorar sus texturas incluso. Tira de creatividad, recurre a los cajones y a la despensa. Atún de lata, tomate frito, verduras cotidianas… Juega con las especias, eso sí, sin pasarte. Apuesta por las anchoas, que darán un toque salado a la pizza que no lograrás con la sal. La masa debe ser como un lienzo en blanco, así que a pintar, es decir, a cocinar.

Ocho errores comunes al hacer pasta

Si eres amante de esta típica comida italiana, pero no todo el tiempo te sale como lo esperas, debe ser por omisión de algún detalle, pero no te preocupes, en este artículo te manifestaremos los errores más comunes cometidos por todos a la hora de preparar la pasta que tanto nos encanta, además de ello, estas demostraciones fueron incluso probadas por personas comunes y corrientes, las cuales dieron su opinión para dar veracidad a lo establecido a continuación.

Según Ivana Montalvo, secretaria de recepción en de la empresa Reparacion de frigorificos Madrid, uno de los errores más cometido por ella a la hora de preparar la pasta es el de utilizar una olla muy pequeña al momento de preparar vermicelli o alguna otra pasta larga, algo que es de suma importancia saber en este caso, pues el dejar la pasta en una olla pequeña conllevará a que no sea utilizada la cantidad de agua requerida y que como resultado terminemos con una pasta pegajosa y mal cocinada.

Según Sergio Colmenares, técnico jefe y total amante de la pasta, nos manifiesta que en ocasiones comete el error de no añadir sal al agua, y esto produce que la pasta no tenga la textura y el sabor adecuado.

Algo que Marta Duarte, recepcionista de cerrajeros 24h San Vicente del Raspeig no sabía hasta manifestarlo en este artículo, era que agregar la pasta antes de que el agua hierva de verdad, es un error fatal.

Agregarle aceite al agua es una disyuntiva creada en el mundo de la pasta, muchos cocineros lo hacen y otros no, ya que, con la cantidad de agua necesaria y el chequeo continuo de la pasta, no requieres del toque de aceite.

No revolver la pasta hará que quede una masa pegajosa, esto, junto con no cocinar la pasta el tiempo adecuado, harán la peor pasta del mundo.

Por último, muchos comenten el error de enjuagar la pasta con agua, lo que hace desaparecer el almidón por completo, el cual sirve para mantener la forma de la pasta, y si colocas salsa a la misma el almidón también te ayudara a que se conserve dicha salsa, la cual en ocasiones también se convierte en un error al colocar una salsa que no combine con la pasta.