Comer en los restaurantes más castizos de Madrid

En la capital española se pueden encontrar los algunos de los mejores restaurantes del país, dirigidos por cocineros con estrellas Michelin. Comida de vanguardia fantástica, de auténtico lujo. Pero, a veces, lo que se busca no es sofisticación, sino sencillez. Y Madrid tiene en ese sentido verdaderos tesoros donde deleitarse con los platos más tradicionales preparados como se hacía hace siglos.

Si se busca disfrutar con el plato más típico de la capital, la taberna La Bola es el lugar al que hay que dirigirse. A la hora de comer solo se sirve cocido madrileño, cocinado de manera tradicional con carbón de encina y en puchero de barro. Una auténtica delicia.

Otro plato tradicional muy conocido: los huevos estrellados. Un manjar sencillo, solo lleva huevos, patatas, jamón, sal y aceite. Pero conseguir el punto exacto no es fácil ¿Dónde tomarlos? Sin duda, Casa Lucio. Este es uno de sus platos estrella. Por cierto, no es difícil encontrar en él personajes famosos.

Para disfrutar de un buen asado, uno de los mejores sitios es el restaurante más antiguo del mundo, El Sobrino de Botín. Situado a un paso de la Plaza Mayor, lleva 300 años preparando asados. Muy recomendable el cochinillo, pero para los que prefieran el cordero, aquí también es delicioso.

En la calle Mayor está Casa Ciriaco, un establecimiento también con solera. En este caso, la estrella del menú es la pepitoria de gallina, pero también tiene fama el cochinillo y la perdiz con habitas. El martes sirven cocido.

Y acabamos con uno de esos platos típicos que se aman o se odian, no hay punto medio si hablamos de las gallinejas, intestinos de cordero lechal fritos en su propia grasa. Muy típico, junto a las gallinejas y entresijos. Para disfrutar de ellos, hay que dirigir los pasos a Embajadores, a la Freiduría de Gallinejas.

Son establecimientos donde encontrar los platos más típicos de la capital, cocinados como se ha hecho toda la vida. Platos con ingredientes a veces sencillos, pero que son auténticas delicias para el paladar.

La magia de los bocadillos: sabrosos, fáciles y saludables

Los bocadillos suelen ser una comida muy fácil de preparar, de llevar y, muy importante, nutritivos. Son un plato que sirve tanto para desayunos como almuerzos, todo depende de su relleno, el cual puede ser de diversas maneras, agregándole verduras y hortalizas, con el fin de que los más pequeños de la casa consuman este tipo de alimentos. Andrea Bermúdez, trabajadora de cerrajeros Castellon, es experta en preparar unos ricos bocadillos.

El pan es un alimento saludable que aporta la energía y fibra necesaria para el ser humano, dependiendo de su relleno, será más o menos saludable, además, es una comida que gusta a la mayoría, así que si eres una de esas personas amantes del pan, eres el candidato perfecto para aprender a preparar ricos y nutritivos bocadillos. Para la preparación de estos es importante determinar el sabor que vas a perseguir: dulce, salado, agridulce, etc., el tipo de pan (integral o blanco)que vaya más acorde con el relleno que elijas. Cabe destacar que la mejor bebida para acompañar este rico plato es el agua. María González, empleada de Reparacion de lavadoras Madrid, dicta cursos de preparación de bocadillos en sus horas libres.

Además de ser un plato fácil de preparar, suele ser muy fácil de elegir su relleno, ya que puede ser pavo, carnes, frutas, vegetales, hortalizas, pescado, entre muchas otras opciones. Así que si tienes una reunión entre amigos o familiares y deseas brindarles un rico aperitivo, pues tienes la fácil y deliciosa opción de preparar unos ricos bocadillos rellenos de hortalizas. En una reunión dedicada a los empleados de la empresa cerrajeros 24h Valladolid como incentivo a su buen desempeño laboral, repartieron bocadillos rellenos de ricas frutas y verduras.

Algunas combinaciones que puedes intentar son bocadillos de tocineta con queso cheddar, con queso de cabra, tomate y aceite de oliva. También con mantequilla de maní y mermelada, o de atún y queso crema, sólo debes utilizar tu creatividad con ingredientes que combinen, y el resultado será un delicioso bocadillo.

El rico arroz a la cubana

Es un plato capaz de combinar la sencillez con el nivel de complejidad que el cocinero quiera darle. El arroz a la cubana es una apuesta culinaria que siempre acierto, que siempre acaba por convencer a todo tipo de estómagos. Se cuela en restaurantes populares para todos los públicos pero también, por qué no, aparece en muchas cartas de espacios gastronómicos de caché y prestigio.

En estos días en los que todo lo que tenga que ver con la cocina se ha convertido en objeto de estudio, de mejora, de análisis y de experimentación, el arroz a la cubana no se ha quedado atrás. Multitud de recetas y presentaciones envuelven ahora a este plato, que ya parece tener como única premisa fija la presencia de un montoncito de arroz blanco.

Y a partir del arroz, todo lo demás puede cambiar, estar o no estar, salir o entrar, añadirse o quitarse. Muy famosa es la receta de “arroz a la cubana enriquecido”, promocionada y potenciada por el conspicuo cocinero vasco Karlos Arguiñano; en este plato aparecen agregados un huevo frito, salsa de tomate y plátano –por ejemplo, los plátanos pueden aparecer presentados como brocheta al ron-.

El cocinero Bruno Oteiza, por su parte, aboga deliberadamente por el “arroz a la cubana con plantanitos”; dos huevos fritos, tomate triturado y rehogado y plátanos fritos en la sartén con una pizca de aceite conforman el itinerario culinario de este plato, cuya presentación aboga por colocar uno de los huevos sobre la montañita de arroz.

El cocinero Ramón Roteta apuesta en cambio por combinar los diferentes elementos del arroz a la cubana de otra manera. Su toque personal son los 90 gramos de lomo de cerdo, el cuarto de litro de caldo de carne y la nuez moscada. Por lo demás, el plátano aparece presentado en rodajas, como si fueran unas mismísimas patatas fritas de acompañamiento.

Pizzas caseras con diversión

Las pizzas caseras pueden convertirse en una comida deliciosa que, además, tendrá tras de sí el mérito de haber sido cocinada y no comprada, el ingenio de haber sido pensada y la creatividad culinaria.

Lo primero será comprar las bases de las pizzas, que estarán disponibles en diferentes tamaños y grosores. Aunque, ya que estamos abogando por la vía casera, también está la opción de cocinar la propia masa, para lo que habrá que contar con ingredientes tales como harina, levadura prensada, un poco de sal, un poco de azúcar o aceite. Es fácil cocinar la masa, lo primero será darle la forma con la harina y el agua, que deberán dejar un hueco o volcán en el centro para poder introducir los líquidos; una vez que los líquidos se han disuelto, lo próximo será añadir la levadura, empezar a mezclar la harina; luego tendremos el pegote de la masa, al que habrá que dejar descansar para posteriormente moldearla y dejarla secar.

Una vez que el trámite menos divertido, el de tener disponible la base de la pizza, está resuelto, la diversión y la imaginación tienen que entrar en escena. Podríamos seguir una de las cientos de recetas para pizzas que hay, pero lo que mola de verdad es innovar, improvisar y verter sobre la masa aquellos productos que creamos convenientes, que nos gusten o que estimemos que pueden obtener un sabor rico al combinarse con otros y salir del horno.

Poco común es, por ejemplo, que las pizzas convencionales tengan kétchup, mostaza, gaucha o mayonesa; ¿por qué no vamos a darle a nuestra obra un toque canalla y transgresor?, adelante, el calor del horno se encargará de mejorar sus texturas incluso. Tira de creatividad, recurre a los cajones y a la despensa. Atún de lata, tomate frito, verduras cotidianas… Juega con las especias, eso sí, sin pasarte. Apuesta por las anchoas, que darán un toque salado a la pizza que no lograrás con la sal. La masa debe ser como un lienzo en blanco, así que a pintar, es decir, a cocinar.

Descubre los famosos Tequeños venezolanos

Nunca, pero nunca le digas a un venezolano que los famosos tequeños suenan como un mozzarella finger. Primero porque no es igual para nada y segundo porque según Pedro Gómez, un Electricistas Madrid que es venezolano y sabe hacer unos tequeños maravillosos, estos son una entrada muy arraigada al venezolano, de hecho que muchas veces forma parte de sus desayunos o cenas.

Los tequeños empezaron siendo un “pasapalo” ¿No sabes lo que es? Seguramente sólo los venezolanos conocen el término de manera natural. Un pasapalo es un pequeño aperitivo que se sirve en las fiestas o los bares venezolanos para poder acompañar la ingesta de bebidas alcohólicas sin emborracharse tan rápidamente. Algo así como las tapas que se consumen en España, pero de formas más diferentes. Junto con los tequeños hay otros pasapalos o tapas como lo son los pastelitos, las empanadas, los yoyos, y muchos otros que son realmente exquisitos. Cerrajeros Malaga una vez pagó un viaje a Venezuela para todo su equipo por cuanto es un país muy barato para visitar, y todos estuvieron maravillados por la gastronomía que se disfruta en el país de Latinoamérica.

El peculiar nombre proviene de una ciudad venezolana llamada Los Teques, y por eso se llaman así. Un miembro de fontaneria urgente Madrid nos comparte una de sus recetas para tequeños, simplemente hay que hacer una masa similar a las de las pizzas, que se hace con medio kilo de margarina, medio kilo de harina, y un poco de sal y agua.

Primero se mezclan 200grs de margarina con la harina, y luego se le agrega agua y sal a esa mezcla hasta tener una masa compacta para comenzar a amasar. Con un rodillo se procede a estirar la masa, y cuando esté perfecta, entonces se unta con mantequilla y ya está lista.

Posteriormente se tienen que picar pedazos de queso, preferiblemente venezolano o latinoamericano y entonces se enrolla la masa alrededor de los pedazos de queso. De esta manera ya se tienen tequeños listos para freír.

Cocido: un nombre, varios platos

España es país de cuchara, sobre todo en el norte. Y de cuchara son los famosos y potentes cocidos, platos contundentes y sabrosos, ideales para entrar en calor y reponer fuerzas, Platos en los que tiene cabida prácticamente de todo, por supuesto las legumbres, pero también varios tipos de verdura, patata, embutidos y carne. Surgen así diferentes tipos de cocido, todos deliciosos, pero a veces diferentes. Vamos a conocer algunos.

Es habitual que la palabra cocido se asocie a su variante madrileña. Un plato a base de garbanzos, verdura (repollo, zanahoria), patata, carne de cerdo, gallina, tocino, jamón, morcilla y chorizo. Plato, que como otros cocidos, se sirve primero el caldo con fideos, luego la verdura y finalmente la carne. Además, puede ir acompañado de unas bolas hechas con miga de pan, huevo y ajo.

Igual de potente y prácticamente con los mismos ingredientes es el cocido maragato, típicamente leonés. Su particularidad es que los platos se sirven al revés, primero la carne y después la verdura y la sopa. ¿La razón? Si hay que prescindir de algo, mejor que sea de la sopa.

Un poco más al norte, en Cantabria, tenemos el cocido montañés. En él la verdura es berza y la legumbre, alubias blancas en lugar de garbanzo. También lleva alubias un plato cuyo nombre tal vez no sea muy atractivo pero que es delicioso: la olla podrida, un tipo de cocido castellano, en este caso de Burgos

Y en Cataluña el cocido toma el nombre de escudella i carn d’olla, en este caso sí es de garbanzos, pero el embutido es butifarra, roja y negra y va acompañado de una especie de albóndiga de carne picada que se corta en rodajas.

Hay otras muchas variantes de cocido. Realmente todas son muy parecidas, aunque con peculiaridades y productos típicos de la zona, como el cocido leganiego, que lleva garbanzos de Potes o el de Lalín en Pontevedra, que lleva grelos.

La fusión de comidas española y tailandesa triunfa en Miami.

Introducción del chef Paul Austin Qui a Alan Faena, el magnate argentino que está transformando a Miami Beach como una ráfaga de construcción imparable. El artista joven filipino efervescente, un campeón de Top Chef y el ganador del premio James Beard, cuyos lugares de raíz incluyen camiones de comida, es contactado por correo electrónico de las personas de Faena en 2014 preguntándole si le gustaría explorar la opción de abrir un restaurante en el Hotel Faena, lo que ahora es una de skyprints más deslumbrantes de la playa.

Qui dijo que sí, y lo siguiente después de eso Faena y un comité de 12-personas se asentó en una cena de 18 platos cocinados por Qui. La prueba de fuego fue un éxito, Pao de Paul Qui nació, y lo han abierto ahora.

La sala oval con vista al mar es a la vez minimalista y caprichosa, con muebles de madera preciosa, platos de cerámica hechos a la medida y una impresionante pieza central de una escultura unicornio Damien Hirst de pan de oro que cuesta $ 6 millones. Servidores, literalmente, acuden de mesa en mesa con una eficiencia impresionante. Faena mismo podría entrar y codearse con conocidos y extraños, dándoles la bienvenida a una nueva Mid-Beach que habría sido difícil de imaginar hace 30 años de sentarse a cenar en Lums. Cerrajeros Valencia 24 horas fue el primer sponsor de este joven chef y sigue siéndolo hoy en día, en compañía de la empresa Cerrajeros Las Rozas 24 horas.

El concepto de Qui es en gran medida de estilo filipino, con influencias tanto de España como de Asia, particularmente Japón. El menú – sectorizado en crudos, platos pequeños, carnes a la brasa y verduras, arroces y platos grandes de intercambio – caro y fascinante, con combinaciones de sabores raros además de tener en contienda la presencia de ingredientes de primera plataforma y una lista de la barra y de vinos. Cerrajero en Las Rozas tuvo la dicha de asistir con su director de Relaciones Públicas a la apertura del restaurante y han quedado fascinados.

El plan inicial en Pao fue a hacer el servicio binchotan – asar a la parrilla estilo japonés sobre carbón blanco – al lado de la mesa, algo así como Benihana para multimillonarios. Pero esto fue abandonado rápidamente debido al humo, y ahora la parrilla binchotan se realiza en la cocina. Y de ahí pasó a un proceso evolutivo firme y seguro que lo llevó a ser el maravilloso restaurante que es hoy en día.