El renacimiento de Nerva

La localidad onubense de Nerva ha experimentado en los últimos tiempos un evidente aumento de la competencia de los restaurantes. Cada vez son más los establecimientos que pelean por ganarse al cliente con su cocina y que dedican su actividad empresarial a algo más que a servir bebidas y tapas.

La vuelta de la actividad minera a la zona después de tres lustros de inactividad -Nerva se enclava en la Cuenca Minera de Riotinto y su principal sustento históricamente ha sido la minería- ha elevado algo el poder adquisitivo de los ciudadanos del lugar. En este nuevo escenario que se presenta, aparecen nuevos restaurantes como Casa Idolina, que viene a recoger el testigo de La Posada, que nunca acabó por ganarse el corazón de sus paisanos.

Casa Idolina irrumpe en la calle Triana con una cuidada cocina y con un amplio salón donde es difícil que falte asiento al potencial comensal. Así, en festividades como Navidad o San Valentín, el éxito del espacio ha sido absoluto, siendo bien acogidos por los usuarios tantos los platos de carne como los de pescado.

Pero la competencia es dura, toda vez que Cervecería Robles decidiera hace unos años dar un paso al frente y abrir su propio salón de comidas, que está anejo al bar donde suelen servirse las cervezas. Robles es tal vez el lugar de referencia en lo que al servicio gastronómico nervense se refiere, ya que cuenta con la carta más amplia de la localidad y con los platos mejor presentados.

Los históricos Centro Cultural y Sociedad Círculo Mercantil siguen peleando por no quedar relegados en esta pugna por conquistar el estómago del oriundo, aunque es evidente que ya no tienen la clientela que disfrutaron antaño. Entrebarriles, en su nueva ubicación, y La Cabaña, que ha tomado el espacio donde antes se encontraba Entrebarriles, se suman a esta competencia, siendo ambos establecimientos muy esperados por quienes gustan de salir a comer fuera de casa.

Comidas que probar en Málaga

Si estás pensando pasarte unas semanas por Málaga o así sea unas horas, tienes que tener en cuenta una serie de cosas que debes hacer. Pero antes que nada debes probar estas exquisitas comidas que te ofrece este espléndido lugar, así atestiguaron cientos de personas que estaban frente a la sede de desatascos Madrid baratos.

Una de las sensaciones culinarias de Málaga es el Espeto de Sardinas, unas buenas sardinas asadas, saladas y con sabor de mar fresco es lo que más distingue a esta localidad de otros platos. Por otra parte tenemos los Boquerones fritos que son una delicia en Málaga y es que este plato es sumamente típico, podrás encontrarlos en muchos lugares y a un costo bastante accesible relataron los dueños de instaladores de gas Madrid que aseguran que Málaga es su segundo hogar.

Adicional a esto el Campeto es una bocanada bastante deliciosa con la cual realmente puedes jugar con tus gustos, colocarle las carnes o la charcutería que se te antoje y es un plato muy rico y completo. El ajobacalao le roba el corazon y el paladar a quienes les encanta el pescado, un plato muy tradicional que normalmente se ofrece en la época de semana santa. Adicionando a esto se puede servir en otras oportunidades porque es una especie de paté.

La aceituna es típica de esta region, así que tiene un sabor específico y se combina con cualquier plato. El ajoblanco por otra parte es hecho a base de almendras y es una exquisitez.
Cuando hablamos de dulces entramos en la torta algarrobo, suculenta y fácil de encontrar esta preparacion dulce es digna de cualquier paladar. Y qué mejor que acompañar un postre que con un vino tradicional y típico de esta region, y es que el pajarete es uno de los vinos más ricos y también dulces de la region.

La ensalada malagueña, la sopa perota y Bienmesabe son platos tradicionales que han rondando alrededor del mundo más aun así, si vas para Málaga debes ir a probarlos todos, no pierdas tiempo de disfrutar de un viaje gastronomico, y que no te vas a arrepentir según los testimonios de antenista Madrid y empresa reparacion de calderas Madrid.

KA la nueva obra de la cocina Vasca

La cocina vasca es sin duda uno de los focos de la mejor gastronomía del Estado. Los hermanos Elena y Juan Mari Arzak, Bruno Oteiza, Luis Irizar, José Ramón Elizondo, Fernando Canales Etxanobe, Eneko Atxa, Eva Arguiñano o Andoni Luis Aduriz son algunos de los nombres más representativos del talento culinario procedente del País Vasco.

Pero hablar de Karlos Arguiñano es hacerlo de un cocinero vasco que es conocido por todos. Sin duda, la contribución de Arguiñano a acercar la cocina al gran público ha sido enorme durante las últimas tres décadas. Su virtuosismo al desenvolverse en la cocina ha venido unido a sus buenas prestaciones comunicativas con una cámara de televisión delante.

Así, diversos canales de televisión de España han ido cediendo un espacio a Arguiñano para que hiciera de comer y, al mismo tiempo, divirtiera a los espectadores. Famosos son sus chistes y su buen humor, que fluye con total espontaneidad mientras los fogones aguardan o mientras el cuchillo da buena cuenta de los ingredientes que han de complementar el plato del día.

Pero el conspicuo personaje televisivo no debería hacernos olvidar que Karlos Arguiñano es un muy buen cocinero; más allá de su gran eco mediático, poner en duda su profesionalidad y sus conocimientos culinarios serían unas crasas equivocaciones.

En el restaurante KA, el chef Arguiñano repasa el recorrido gastronómico en el que ha venido profundizando en tantos años de trayectoria profesional. Cinco de sus hijos se afanan por proporcionar al cliente el más exquisito de los servicios. Entrantes, pescados, carnes y postres sirven como argumento a quien visita el comedor de KA para salir más que satisfecho. Y es que KA es un restaurante reconocido por su buena cocina, sí, pero también por la hospitalaria y cálida acogida que brindan a quien lo visita. Los pasteles y bombones confeccionados por Joseba Arguiñano ponen la guinda a esta maravilla visita.

La Eternidad y Evolución del Helado

¿Quién no ama el helado? Podría decirse que es uno de los primeros amores o amigos de toda persona. A algunos bebés les dieron a probar el helado para ver su reacción. De niños, una de las mayores emociones era oír el camión o carrito de helados acercarse a donde la calle, en la pubertad se pensaba que el único lado positivo de tener ortodoncia era que el puré de papa y el helado formaría parte de la dieta de las personas. Asimismo, durante la adolescencia se utilizaba el helado para tener los primeros contactos románticos hacia los primeros amores, y en la adultez, el helado sirve para reconfortar a las personas durante momentos de ansiedad o tristeza, también sirve para recordar momentos vividos en la niñez.

Lo más probable es que los helados distintos que probamos durante las etapas de nuestra existencia hayan sido todos de distinto origen y preparación, teniendo todos en común lo deliciosos que son a sus propias maneras. El helado ha transcurrido un extenso camino para dominar nuestras mentes y paladares como lo hace hoy.

El primer helado de la historia sólo tenía en común con los actuales la temperatura, integrando algunos ingredientes que hoy día consideramos ajenos a su fabricación actual, como el arroz. En la época moderna, lo más cercano en al primer helado que se hizo es el sorbetto, un helado que no contiene material graso lo cual lo hace menos cremoso y firme, pero conservando un encanto particular. Los helados más populares en ésta época son el clásico helado firme francés y el más refinado y suave gelatto italiano, con el helado de yogurt amasando una popularidad enorme en ésta década, ya que ofrece sabores distintos a los ya establecidos, como sandía y cheesecake, así como también aprovechan el particular sabor del yogurt para darle giros interesantes a sabores clásicos, hay tantas combinaciones de sabores que cada persona en el mundo podría tener una original y no se repetiría en mucho tiempo. Inclusive, se han logrado fabricar helados específicamente para personas que no pueden comerlo, con ingredientes alternativos, eso es maravilloso porque así el helado nunca nos deja, pues no queremos que lo haga.