Paella Valenciana

En la carta de todo buen restaurante español que se precie, ya sea de clientela exquisita o de corte tasquero y bullicioso, no pude faltar uno de los platos referentes de nuestra cocina: la paella. Y es que la paella se ha convertido en uno de los emblemas de España en el mundo y uno de los reclamos para los turistas que vienen buscando comida típica de este país.

Aunque este plato está expandido por toda la geografía nacional y, en la actualidad, por buena parte del mundo, suele asociarse por lo general a la Comunidad Valenciana. Incluso el nombre de paella procede del valenciano, lengua en la que paella significa sartén. Se trata de una sartén ancha que suele carecer de mango y que tiene por norma estar dotado de dos asas por las que agarrarla.

El arroz es el principal ingrediente de la paella, que pueda llegar a estar compuesta por infinidad de alimentos de añadidura. En la receta original de la paella valenciana, ésta venía formada por pato, pollo, conejo y caracoles; por su parte, la conocida como paella marinera estaba integrada por un combinado de pescado o marisco, o ambas cosas; en lo que a la paella mixta se refiere, en ella se incluye una mezcla de carne y pescado o marisco; por otro lado, la paella de montaña agrega productos típicos de cada diferente zona geográfica, como butifarra, pollo, conejo, costilla o setas.

Si estas en Valencia y quieres comer una paella, adelante; y si el restaurante está cerrado, pues haz lo que sea, llama a quien sea si es necesario, todo con tal de saborear la paella valenciana. Habría que atender a que la Consejería de Agricultura del Gobierno de la Comunidad Valenciana elaboró, junto al Consejo Regulador, la Denominación de Origen Arroz de Valencia. En estas bases que se sentaron de la paella valenciana se incluyen diez ingredientes que no pueden faltar: arroz, aceite de oliva, agua, azafrán, sal, tomate, garrofón, pollo, conejo y judía verde. No obstante, las variantes son muchas.

El Cocido Madrileño

El prestigio de un plato tan delicioso y genial como el cocido madrileño ha ido tanto in crescendo en los últimos años, que incluso parece haberse convertido en algo muy difícil de cocinar y que sólo está a la altura de chefs con conocimientos hondos de cocina. Es cierto que muchos restaurantes han puesto sus vistas en el cocido madrileño a la hora de exportar calidad culinaria, pero no hay que olvidar que se trata de una comida popular que puede prepararse en todas las casas sin grandes complejidades ni pedanterías teóricas en lo que a la receta respecta.

Cocido Madrileño

Y es que el cocido madrileño es uno de los emblemas del casticismo gastronómico español. Plato básico, barato y exquisito, puede llevarse a la mesa en cualquier época del año, siendo siempre un éxito incuestionable. Pese a lo enrevesado de muchas recetas y visiones culinarias, el cocido madrileño es fácil de cocinar; históricamente ha servido para aprovechar también el resto de carnes que sobraban en la casa, procediendo su existencia del plato conocido como olla podrida, aunque este emplease alubias en vez de los actuales garbanzos por los que apuesta el cocido.

De la misma forma que, si una puerta está atascada, llamamos, cuando el estómago esté totalmente cerrado por el frío del invierno o por la falta de apetito, lo mejor para abrirlo es ingerir un buen cocido madrileño. Este manjar siempre es un acierto; basta con inmolarse en la nube olorosa que lo envuelve en su preparación para percatarse de la delicia que iremos a degustar, el choque que te da al inhalar esa delicia es tal como el que los cerrajeros economicos en Majadahonda evitan a la hora de solucionar los problemas de la cerradura en su hogar.

Tradicionalmente, el cocido madrileño se sirve entres vuelcos. Se trata de tres raciones que se sirven en la mesa en un orden concreto. Primero daremos vida a la sopa del cocido, que irá aderezada por fideos finos, aunque esto puede ser interpretado con otros productos como el arroz; en segundo lugar, serviremos los garbanzos, las patatas y las verduras; y en tercer y último lugar, llegarán a la mesa las carnes.